Pronunciamiento

 

A PROP√ďSITO DEL BICENTENARIO DE LA

INDEPENDENCIA DE PANAM√Ā DE ESPA√ĎA (1821-2021)

 

Prof. Luis Navas P.

 

Hemos arribado a 200 a√Īos de la independencia de Panam√° de Espa√Īa. Por lo tanto, es menester desentra√Īar ese cap√≠tulo de la historia paname√Īa.

A nuestro juicio se entendería mejor si de partida observamos que esa independencia es producto de un prolongado proceso que está muy lejos de la inmediatez de noviembre de 1821. Es un proceso sumamente complejo y debe ser visto desde esa complejidad.

Ciertamente, los habitantes del nuevo continente, antes de ser bautizado con el nombre Am√©rica, se encontraron de s√ļbito invadidos por los europeos, y en especial, por Espa√Īa. Algunos de manera rom√°ntica lo denominan el encuentro de dos culturas: la europea y la americana. Y otros como una acci√≥n civilizadora. Con ello, pretenden ocultar que la acci√≥n colonizadora fue violenta y genocida. La obsesi√≥n del conquistador era el oro y la plata. Llegaron en pos de riquezas. M√°s que por la fuerza nos dominar√°n por la ignorancia, como bien dijera Sim√≥n Bol√≠var. Aplastaron y borraron aspectos relevantes de la cultura ind√≠gena y a sangre y fuego nos impusieron sus valores culturales, su modelo econ√≥mico, pol√≠tico y social.

Desde ese prisma, los actos independentistas en el continente americano empezaron a forjarse desde las primeras resistencias del aborigen. En el caso del istmo de Panamá son tres los grandes torrentes que alimentaron la lucha anticolonial: la indígena, la de los negros esclavos convertidos en cimarrones, y la de los criollos.

Las dos primeras son indiscutiblemente precursoras tempranas de la lucha liberadora. Antes que nos reconocieran como Panam√° (1519), hubo resistencia y rechazo violento al primer intento colonizador europeo, el que intent√≥ Crist√≥bal Col√≥n en el litoral atl√°ntico, en el lugar que hace actualmente los l√≠mites geogr√°ficos entre las provincias de Col√≥n y Veraguas, espec√≠ficamente en la desembocadura del r√≠o bautizado por √©l con el nombre de Bel√©n. Uno de los ind√≠genas al que lo suyos lo llamaban Quibi√°n, dirigi√≥ la primera manifestaci√≥n emancipadora en tierra firme. Posteriormente se alzar√° Urrac√° que resistir√° por espacio de nueve a√Īos en el √°rea que comprenden las provincias de Veraguas, Cocl√© y Chiriqu√≠.

La otra, es la de los negros secuestrados de √Āfrica y sometidos a la inhumana esclavitud. Los que se rebelaron y huyeron al monte (Dari√©n), se conocer√°n como Cimarrones. Entre estos descollar√°n Bayano, Felipillo y Mandinga (ver los escritos de Armando Fortune).

Y por √ļltimo, tendremos la rebeli√≥n de los llamados criollos, es decir, los hijos de matrimonio espa√Īol nacidos en el continente americano. Para obtener mayor rango social se casaban entre s√≠ los ib√©ricos y esa descendencia se aliment√≥ de la burocracia estatal, de los estamentos militares y/o comerciantes venidos directamente de la metr√≥poli espa√Īola. Con el tiempo esa descendencia prosper√≥ en la producci√≥n y en el comercio, m√°s no ten√≠an participaci√≥n decisiva en las estructuras gubernamentales en cada una de las colonias. Se manten√≠an subordinados a las decisiones pol√≠ticas y econ√≥micas tomadas o impuestas desde la propia metr√≥poli espa√Īola. Esa pr√°ctica devino en una ‚Äúcamisa de fuerza‚ÄĚ, impidiendo el ascenso de los criollos a las instancias pol√≠ticas. Siendo los criollos, los √ļnicos mayoritariamente educados, l√≥gicamente se enteraron de dos improntas: la revoluci√≥n de las trece colonias en el Norte del continente americano, en 1776. Al igual que la referente a la revoluci√≥n francesa, de julio de 1789.

Sin embargo, el fermento de la rebeli√≥n criolla hispanoamericana, que integr√≥ principalmente a los terratenientes, ganaderos, due√Īos de plantaciones, minas, grandes y medianos comerciantes, y due√Īos del transporte mar√≠timo, fluvial y terrestre, comenz√≥ a manifestarse.

Como era de suponer los venidos directamente de la península ibérica eran los que monopolizaban el poder político a través de los Virreyes, Audiencias y Capitanías Generales. Mientras que los criollos se apoderaron de los Cabildos (municipios). La corona quería solamente aumentar el dominio colonial para privilegiar a las empresas de la metrópoli. Mientras que los criollos pugnaban por mayores libertades y autonomía económica. Resultaba asfixiante que las colonias fueran simples mercados de consumo o mercados cautivos.

En Hispanoamérica la rebelión de los criollos empezó en 1810 y se prolongó hasta 1824. Casi simultáneamente empezó tanto en el Norte, en México, como en el Sur, en las provincias del Río de La Plata (Argentina).

Otra revoluci√≥n anticolonial que influye de manera especial fue la haitiana de 1804. Misma que estableci√≥ la primera Rep√ļblica y liberaci√≥n de los negros esclavos. Si bien demostr√≥ que era posible destruir los lazos coloniales, tambi√©n es cierto que asust√≥ a buena parte de los criollos, y en especial, a los que se apoyaban en la esclavitud para sostener sus actividades econ√≥micas. Su ejemplo se convirti√≥ en ‚Äúun fantasma‚ÄĚ que inmovilizaba la aceptaci√≥n o incorporaci√≥n de ind√≠genas y de negros esclavos a los ej√©rcitos libertadores.

Por otro lado, en la contextualizaci√≥n obligada no se debe minimizar la repercusi√≥n de la invasi√≥n de Napole√≥n a Espa√Īa en 1808.¬† Este acontecimiento, objetivamente genera una lucha independentista en la propia Espa√Īa y sirvi√≥ para catalizar a la hispanoamericana.

Sin aceptar mec√°nicamente la tesis que afirma que la liberaci√≥n hispanoamericana es efecto de la lucha espa√Īola contra la ocupaci√≥n napole√≥nica, basta recordar que la rebeli√≥n en Am√©rica la mueve sus propias fuerzas intr√≠nsecas y no es efecto de la espa√Īola. Desde luego, coadyuva a su maduraci√≥n y ejecuci√≥n. Durante la ocupaci√≥n francesa se relajan los omn√≠modos controles y se permiten ciertas libertades en el campo econ√≥mico y se adoptaron medidas democr√°ticas como fue la elecci√≥n de diputados americanos a la Corte.

Es en ese marco en el que Panam√° goza de los beneficios de comerciar con otras colonias ‚Äúamigas y neutrales‚ÄĚ. Como quiera que la corona hizo alianza con los ingleses para combatir juntas la expansi√≥n napole√≥nica, se estimul√≥ la relaci√≥n comercial con Jamaica, y por esa v√≠a con las mercanc√≠as inglesas. Al decir de Alfredo Castillero Calvo: (1821. La Independencia de Panam√° de Espa√Īa y su √Čpoca. Panam√° 2021). ‚Äú‚Ķcada regi√≥n, en cada pa√≠s, y a√ļn en cada ciudad; la independencia tuvo caracter√≠sticas propias‚ÄĚ y m√°s adelante agrega: ‚Äú(‚Ķ) Panam√° gozaba de una creciente prosperidad comercial y de ventajosas prerrogativas mercantiles concedidas por la corona, lo que propici√≥ su rechazo a la insurgencia y su fidelidad al rey. (‚Ķ)‚ÄĚ p 228.

En verdad nuestros criollos afincados en el camino transístmico (Panamá, Portobelo y Chagres) aprovecharon al máximo las nuevas libertades comerciales como las prácticas contrabandistas. Por ese auge económico pudieron financiar a las tropas realistas que se enfrentaban a los ejércitos libertadores en Suramérica. Tal conducta le fue reconocida, conjuntamente con Santa Marta, como dominios leales a la corona. Por espacio de una década (1810-1820) los patricios transístmicos se negaron rotundamente a colaborar con la insurgencia. El auge económico tocó fondo.

Desde 1815 se dan tres hechos que han de determinar el curso de la lucha anticolonial en el continente.

En primer lugar, recordemos que, una vez retirada la ocupaci√≥n francesa del territorio espa√Īol, se restaura el poder del Rey Fernando VII y de inmediato desconoce los aportes democr√°ticos en el reino espa√Īol y persigue con sa√Īa a las fuerzas liberales. Reestablece el poder de la monarqu√≠a absolutista. Es m√°s, la derrota napole√≥nica configur√≥ la Santa Alianza (1815-25) que uni√≥ a las monarqu√≠as absolutistas de Rusia, Prusia y Austria. Ellos deciden contener la propagaci√≥n del liberalismo, secularismo, y la defensa del cristianismo. La tal Santa Alianza auxilia a Fernando VII y lo apuntala en el poder absolutista.

En segundo lugar, en ese a√Īo de 1815, Bol√≠var es derrotado en Cartagena y se refugia en Jamaica. Pretend√≠a que los ingleses lo apoyar√≠an, pero estos velando m√°s por sus intereses geoestrat√©gicos en Europa, reh√ļsan ese compromiso.

Y, en tercer lugar, el √ļnico que sali√≥ a apoyar decididamente a Bol√≠var fue el general haitiano Alexandre Peti√≥n. Lo dot√≥ de artiller√≠a, fusiles, granadas, municiones y cinco veleros provistos con ca√Īones y un apreciado contingente de hombres. Solamente el haitiano solicit√≥ la eliminaci√≥n de la esclavitud en los territorios liberados. Aunque no era tarea f√°cil, desde esa fecha Sim√≥n Bol√≠var la incorporar√° en sus proclamas. En el Congreso de Angostura de 11 de enero de 1820, decret√≥ la abolici√≥n progresiva de la esclavitud y cuyo a su vez era facilitar la incorporaci√≥n de los negros esclavos a los ej√©rcitos republicanos.

Hemos visto como la derrota de Napoleón (1815) creó una correlación de fuerza peligrosa en Europa y en América. El fortalecimiento de las monarquías absolutistas inhibió a los ingleses a seguir apoyando a la insurgencia hispanoamericana. Así mismo, el gobierno de los EUA no se mueve de su neutralidad y Bolívar solo cuenta con modestos apoyos privados estadounidenses.

Antes de la proclama del presidente James Monroe (1823), Sim√≥n Bol√≠var con ese temple visionario de gran estratega, redacta su famosa carta, con fecha del 6 de septiembre de 1915, en Kingston, Jamaica. En ella, propone la integraci√≥n hispanoamericana, y adem√°s, generosamente destaca a Panam√°: ‚ÄúQu√© ser√≠a que el istmo de Panam√° fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojal√° que alg√ļn d√≠a tengamos la fortuna de instalar all√≠ un augusto congreso‚Ķa tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra‚ÄĚ. (Per√ļ, 7 de diciembre de 1824, un d√≠a antes de la Batalla de Ayacucho). La propuesta bolivariana era un ant√≠doto a la posible reconquista espa√Īola y al futuro expansionismo estadounidense sobre Am√©rica Latina.

Mientras eso acontec√≠a en el plano internacional, el istmo de Panam√° perd√≠a sus privilegios comerciales y su territorio se convert√≠a en centro de continua presencia de tropas realistas que iban a enfrentar la rebeli√≥n criolla en Colombia y Venezuela, por el Atl√°ntico, y por el Pac√≠fico, combatir en Quito y en el Per√ļ.

Previamente a la clausura de los privilegios comerciales, en Panamá se toleró la organización de los círculos patrióticos y con la entrada de la imprenta (1821) se empezó a editar el semanario La Miscelánea del Istmo.

Al recrudecerse los combates en Suramérica, Centroamérica y en México, en el Norte, Panamá será objeto de duras medidas represivas ya que recurren al despojo de productos agrícolas, de animales, incluyendo el secuestro de los jóvenes del campo para enlistarlos en el ejército colonial.

Al encarar la independencia en Panam√° se perfilan dos actuaciones. Uno. Los primeros en rebelarse contra el dominio colonial fueron los del interior, los de la heroica Villa de los Santos. Esa primera rebeli√≥n del 10 de noviembre tambi√©n conocida como el Grito, es parecida a los que se dieron en otros lugares como el de Dolores, all√° en M√©xico. A partir de ese instante se sumar√°n Las Tablas, Pocr√≠, Macaracas, Pes√©, Las Minas, Parita, Oc√ļ, Pedas√≠ y Santa Mar√≠a. Quince d√≠as despu√©s, el 15 de noviembre lo har√° Nat√°.

Dos. La reacción del patriciado transístmico fue de enojo, y reclama su liderazgo. Admiten que lo del 10 de noviembre ocasionó una fuerte impresión y lo consideraron inconsulto y precipitado. Que eran unos novicios y se contentaron con llamarse independientes (Alfredo Castillero Calvo. Op.Cit. p 532).

El acta de independencia de los sante√Īos es un documento muy poco estudiado y por consiguiente subestimado. Dos aspectos deseo destacar en esta oportunidad. Uno, decidieron la organizaci√≥n de un contingente armado bajo la conducci√≥n de Segundo Villarreal al que se le confiri√≥ el grado de coronel, se le nombr√≥ jefe pol√≠tico y militar. Y dos, proponen la uni√≥n a Colombia (La Gran), con el prop√≥sito de evitar la reconquista desde La Habana o desde la ciudad de Panam√°. Segundo Villarreal ostentaba el mismo grado militar del verag√ľense Jos√© de F√°brega. Este coronel F√°brega lo design√≥ el general espa√Īol Juan de la Cruz Mourge√≥n como jefe civil y militar de Panam√°, antes de viajar a Quito a combatir. Su designaci√≥n obedece a la manifiesta fidelidad a la corona espa√Īola.

F√°brega decidi√≥ mandar una comisi√≥n de dos militares, a los tenientes coroneles Jos√© Mar√≠a Chiari y Juan de la Cruz P√©rez para retractar a los sante√Īos y a las otras comunidades alzadas. Los comisionados prometen que no habr√° represalias. Coincidentemente a la sesi√≥n del Cabildo sante√Īo asisti√≥ el natariego Francisco G√≥mez Mir√≥. Su apasionada intervenci√≥n, rechazando con firmeza la petici√≥n de los dos comisionados, insufl√≥ m√°s √°nimo rebelde y gracias a √©l se rechaz√≥ la propuesta y fue sacado en hombros de la reuni√≥n. La respuesta fue contundente y clara: independencia. G√≥mez se comprometi√≥ a reclutar a cuatro mil hombres en el √°rea de Cocl√©.¬† Era consciente del escaso armamento por lo que cada cual se armar√≠a con lo que pudiese portar.¬† Por esa raz√≥n era el af√°n de vincularse prontamente con el ej√©rcito de Sim√≥n Bol√≠var.¬† Tanto Villarreal como G√≥mez hab√≠an urdido avanzar sobre Veraguas y la capital.¬† En el √≠nterin San Francisco de la Monta√Īa, es la primera comunidad verag√ľense en sumarse a las huestes independentistas del interior de Panam√°.

El patriciado capitalino apoy√°ndose en el Coronel F√°brega para disuadir a los alzados del interior difunden que se debe tratar de evitar ‚Äúel derramamiento de sangre‚ÄĚ entre hermanos.¬† Proponen sobornar a la tropa realista y a sus oficiales; el que desertaba con un arma le pagar√≠an 25 pesos y a los otros solamente 10 pesos.¬† B√°sicamente los hermanos Arosemena fueron los mayores sufragadores. Justo Arosemena al evaluar la manera en que logramos concretar la independencia de Espa√Īa dir√°: ‚Äú‚Ķla diplomacia y el esp√≠ritu mercantil fueron de tanta utilidad (‚Ķ) intriga y oro fueron nuestras armas, con ella derrotamos a los espa√Īoles‚ÄĚ.

A diferencia del Acta Sante√Īa, el Acta de Independencia del Cabildo (municipio) capitalino se recoge la discusi√≥n entre seguir unido a Espa√Īa ser independiente. Tambi√©n se discuti√≥ con qui√©n unirnos, es decir, a Per√ļ, a Quito, a M√©xico o a la Gran Colombia. Incluso se pens√≥ en buscar el apoyo o proponer un sistema ansi√°tico para lograr la protecci√≥n de grandes potencias como Inglaterra y EUA. Al final decidieron que el ‚Äúterritorio de las provincias del Istmo pertenece al Estado Republicano de Colombia. Si para los del interior la uni√≥n a (La Gran) Colombia era para evitar el enfrentamiento desigual con la soldadesca de F√°brega y disuadir la reconquista directa desde Espa√Īa, para los de la capital tambi√©n era, sin duda, contrarrestar la reconquista, o en todo caso, eludir los estragos de una guerra en suelo paname√Īo. A su vez, tampoco ocultaron su inter√©s de beneficiarse de leyes que favorecieran la reactivaci√≥n de la actividad transitista o comercial a la que estaba destinado el istmo de Panam√°.

El general venezolano Mariano Montilla al enterarse de la manera en que Panam√° logr√≥ su independencia dijo: ‚ÄúNo se puede negar, Panam√° es un pa√≠s de comerciantes, ha sabido evitar los horrores de la guerra, especulando a buena hora su independencia‚ÄĚ (Alfredo Castillero Calvo.Op.Cit. p 565). Indiscutiblemente los comerciantes de la zona de tr√°nsito ten√≠an mayor cohesi√≥n y un proyecto de pa√≠s.

De esta manera, se perpet√ļa un modo de gestionar la independencia en Panam√°. Respetando los momentos hist√≥ricos, es llamativo que el mismo organismo, de car√°cter municipal recurre una y otra vez al mismo m√©todo. Ayer el Cabildo y despu√©s el municipio capitalino, son los que declaran la independencia de Espa√Īa y de Colombia respectivamente, y subordinan e imponen su liderazgo a los otros municipios. No obstante, en 1821, fueron las masas del interior, especialmente los sante√Īos y natariegos los que se organizaron y se armaron para conquistar la libertad. Ese es el gran m√©rito de la asonada sante√Īa y no fue un hecho inconsulto ni mucho menos precipitado, como lo calific√≥ el patriciado comercial de la capital. En alg√ļn momento debemos restablecerle su propio brillo. Por otro lado, en 1903, ante la presencia de un contingente armado colombiano, que arrib√≥ s√ļbitamente a la ciudad de Col√≥n, el patriciado comercial recurre al general Esteban Huertas, y una vez sumado al movimiento independentista, reparte armas entre los liberales. Ese mismo patriciado trans√≠stmico procurar√° a toda costa evadir a las masas por temor a la radicalizaci√≥n como sucedi√≥ con la experiencia haitiana.

A 200 a√Īos de nuestra independencia persisten deudas que deben ser honradas.

Considero imprescindible rescatar a nuestros h√©roes reales. Considerando lo acontecido en noviembre de 1821, es innegable que la independencia de Panam√°, como la del resto de Hispanoam√©rica, ser√≠a irreversible con la derrota estrat√©gica de las tropas mon√°rquicas, como se logr√≥ en 1824 con la Batalla de Ayacucho, Per√ļ. En esa epop√©yica guerra participamos los paname√Īos bajo el mando de Tom√°s Herrera. Lo mismo acontece con el paname√Īo Jos√© Domingo Espinar vinculado a la Batalla de Pichincha, Ecuador. No deseo por ahora, polemizar con respecto a la participaci√≥n de Rufina Alfaro, personaje introducido por el historiador Ernesto Castillero Reyes en 1948, siempre y cuando no se desvirt√ļen los hechos reales que se desencadenaron el 10 de noviembre en Los Santos, y el 15 en Nat√°. Que no desdibuje o se opaque al coronel Segundo Villarreal y al comandante natariego Francisco G√≥mez Mir√≥.

Puedo entender que la historia la escriben los que ostentan el poder, los vencedores. Sin embargo, es necesario soslayar el ocultamiento de aquellos h√©roes y m√°rtires que ayudaron a sembrar valores y paradigmas que fortalecen nuestra identidad, la paname√Īidad. As√≠ mismo, rescatar y resaltar a todos aquellos que fueron precursores en la gesta anticolonialista. Como Quibi√°n, Urrac√°, Bayano y Felipillo.

En el a√Īo del Bicentenario, estamos obligados a precisar de una vez por todas el origen del nombre o el top√≥nimo: Panam√°. Seguir con las imprecisiones no es saludable.

Sin rehuir la pol√©mica, me atrevo a proponer que discutamos la veneraci√≥n al conquistador Vasco N√ļ√Īez de Balboa. ¬ŅA caso no es tiempo de superar la colonizaci√≥n mental? ¬ŅO es que no tenemos figuras prestantes que realcen el orgullo nacional?

 

 

Ciudad de Panam√°, noviembre, 2021

 

 


 

 

1

 


 

LLAMAMIENTO AL PA√ćS

Alto a la Barbarie: En Defensa de la Vida

 

Es necesario que los hombres de buena voluntad repudiemos el asesinato y descuartizamiento del periodista saudí Jamal Khashoggi. Las imágenes que recorren el mundo son estremecedoras. Nada ni nadie podrá justificar el cruel tormento al que se lo sometió en las instalaciones del Consulado de su país, Arabia Saudita, en Estambul Turquía.

Este acto cruel, planificado con premeditaci√≥n, alevos√≠a e impunidad por la Seguridad Saudita, evidencia el nivel de intolerancia de los poderes hegem√≥nicos injerencistas, cuyos gobernantes sin escr√ļpulos de ninguna √≠ndole son capaces de someter a los que piensan de otra manera a inimaginables crueldades.

Basta ya. El terrorismo de Estado es una aberración. No podemos seguir guardando silencio sin ser cómplices. Este crimen espeluznante debe ser condenado. El clamor de nuestras conciencias es condenar y alertar a los demócratas y gente honestas sobre la nueva ola del fascismo neoliberal, que justifica el crimen o lo condena a medias, para hacerlo desaparecer de las noticias y de nuestro raciocinio.

Esta práctica criminal desde luego no es nueva. El horror será mayor cuando se revelen las torturas que se ejecutan, por ejemplo, en la Base militar estadounidense en Guantánamo, Cuba, y en otras prisiones clandestinas regadas por el mundo. En ellas, sin recato y sin límite alguno, se tortura y asesinan a seres humanos cuyas ideas incomodan al hegemonismo corporativo de nuestro tiempo.

Resulta imprescindible abrir inmediatamente un proceso penal en la Corte Penal Internacional con el fin de castigar ejemplarmente a los gobiernos violadores de los derechos humanos, y entre ellos, sobre todo a los que coartan el derecho a la vida y derecho a pensar y expresar su pensamiento libremente.

Los crímenes de lesa humanidad deben ser perseguidos sin contemplación de ninguna clase sin importar el tipo de gobierno, organismos de seguridad o fuerza militar involucrados

Inquieta lo que sucede en Europa. Nos preocupa la suerte de los emigrantes africanos. Nos embarga el desasosiego por el futuro de los miles de hondure√Īos que emigran hacia Estados Unidos inducidos por la pol√≠tica de saqueo aplicadas por las grandes corporaciones financieras. La b√ļsqueda de una mejor esperanza de vida, a la que tienen derecho todos los pueblos, no se podr√° eliminar recurriendo a los ej√©rcitos o al cierre de las fronteras despu√©s de haberlos despojado de sus riquezas.

El mundo ha sido permisivo con las políticas genocidas desencadenadas por estos centros hegemónicos en Yemen y Palestina. Tampoco dan la debida atención al ascenso de fuerzas neofascistas o ultraconservadoras en Europa, Brasil y en los propios Estados Unidos.

Es ahora o nunca. Si no frenamos a la bestia sedienta de sangre ahora ma√Īana no tendremos ni siquiera oportunidad de lamentarnos.

Por todas estas razones convocamos al gobierno nacional, a las instituciones académicas, a las organizaciones empresariales, religiosas, sindicales, ambientalistas, partidos políticos, fundaciones pro-justicia y derechos humanos, al igual que a personalidades destacadas a elevar la más enérgica protesta por el alevoso crimen y exigir justicia. Esta acción debe abarcar a todos los foros nacionales e internacionales. Debemos todos acudir para retrotraer al mundo del peor estadio de la barbarie.

 

Instituto del Canal de Panam√° y Estudios Internacionales de la Universidad de Panam√° (ICUP)

 

 

Panam√°, 25 de octubre de 2018.


 

Cuarenta y un a√Īos para seguir luchando

 

Por: Luis Navas P.

 

Han transcurrido 41 a√Īos (1977-2018) de la firma, en la sede de la OEA, ciudad de Washington D.C., de los dos tratados popularmente conocidos como los Tratados Torrijos-Carter. Fecha ep√≥nima de la lucha anticolonial de la naci√≥n paname√Īa.

Se cerraba y se abr√≠a otra etapa. Como siempre la celebraci√≥n de esa victoria no fue un√°nime, los hubo quienes por sus mezquinos intereses jam√°s creyeron en las reales posibilidades de alcanzar ese anhelado objetivo. Para lograrlo se construy√≥ una unidad c√≠vico-militar o una yunta pueblo-gobierno dirigida por el comandante Omar Torrijos Herrera. Por supuesto no fue f√°cil. Un peque√Īo pa√≠s como Panam√° necesit√≥ ganarse el apoyo y solidaridad de destacadas fuerzas y personalidades a nivel mundial.

Importa recordar que Torrijos como Carter pagaron personalmente muy caro el pacto de la descolonizaci√≥n de Panam√°. Al eliminar la perpetuidad con la que ocuparon y segregaron diez millas de ancho del territorio nacional, o la llamada Zona del Canal; instalaron sus bases militares y explotaron monop√≥licamente nuestra posici√≥n geogr√°fica, mediante canal o ferrocarril. Ese desenlace concit√≥ el odio de los sectores ultraconservadores estadounidenses y de no pocos cipayos paname√Īos. Esa fue una de las razones por las cuales el presidente Carter no pudo reelegirse, y posteriormente Torrijos, pereci√≥ en circunstancias altamente sospechosas.

Pese a todo, Panam√° desde hace 18 a√Īos es due√Īa absoluta de su principal recurso econ√≥mico, el Canal de Panam√°, y adem√°s se desmantelaron las bases militares estadounidenses arbitrariamente instaladas en territorio paname√Īo.

 

Lastimosamente, los hay quienes olvidan el alto costo de esa conquista. El épico avance se puede frustrar. En el horizonte existen amenazas conspiradoras. Están algunas empresas que participaron en la ampliación del Canal y sin razón exigen pagos millonarios, y aguardan a encontrar tribunales o funcionarios tanto nacionales como internacionales que les sean cómplices.

Da mucha pena la manera como los paname√Īos estamos encarando ese y otros problemas sensitivos concernientes al manejo del Canal.

Peligrosamente se ha resquebrajado la unidad de los paname√Īos frente al problema canalero. Por ejemplo, la Junta Directiva de la Autoridad del Canal de Panam√°, perdi√≥ la m√°s m√≠nima credibilidad al estar algunos de sus miembros penalmente encausados, mientras que otros es notoria su dedicaci√≥n exclusiva a gestionar negocios particulares. Dej√≥ de ser representativa de diversos sectores de la sociedad paname√Īa y √ļnicamente, salvo honrosas excepciones, est√° al servicio de peque√Īos sectores empresariales, porque tampoco ostentan la representaci√≥n de todos.

Lo mismo se podr√≠a decir sobre los naturales conflictos en la cotidianidad laboral en el Canal. Se olvida con facilidad que el Canal ya no es propiedad de una potencia hegem√≥nica y que le pertenece a todos los paname√Īos. Teniendo muy en cuenta esa premisa se deben dilucidar las contradicciones obviando el af√°n de infringirle una derrota a la contraparte. Es y seguir√° siendo la negociaci√≥n o escuchando las razones la v√≠a para dar paso a los acuerdos. De esta manera, todos saldremos ganando. Debemos dejar a un lado el pernicioso m√©todo militar, el del ‚Äúordeno y mando‚ÄĚ instaurado por quienes construyeron y dirigieron el canal durante todo el siglo pasado. Se hace necesario construir un nuevo paradigma que nos permita solventar las dificultades de la administraci√≥n y operaci√≥n del Canal de Panam√°. A nuestro juicio ese nuevo paradigma favorecer√° el di√°logo, el convencimiento, propiciar√° el empoderamiento y, por supuesto, los consensos.

Da l√°stima que el pa√≠s que logr√≥ la mayor de las conquistas pol√≠ticas reh√ļya enfrentar juiciosamente la explotaci√≥n de la v√≠a interoce√°nica para beneficio de todos, repito, para la mayor√≠a de los paname√Īos.

Por todas estas razones es impostergable que los paname√Īos seamos capaces de ponernos de acuerdo para designar hombres y mujeres que, por su integridad e inteligencia, le confiemos la direcci√≥n y administraci√≥n del Canal de Panam√°. Estoy plenamente seguro en que esta tarea pendiente, junto a otras, la vamos a alcanzar.

 

Panam√°, 6 de septiembre de 2018.


 

El Instituto del Canal de Panamá y Estudios Internacionales de la Universidad de Panamá (ICUP) demanda armonía entre la administración y la dirigencia sindical del Canal de Panamá.

 

El Instituto del Canal de Panam√° y Estudios Internacionales de la Universidad de Panam√° (ICUP) observa con preocupaci√≥n la manera como algunas unidades negociadoras de la Autoridad del Canal de Panam√° y dirigentes sindicales ventilan p√ļblicamente algunas diferencias respecto a la operaci√≥n y seguridad de la v√≠a acu√°tica.

Consideramos que en vez de alentar discordias improductivas en un escenario internacional complejo y complicado amerita acercamientos responsables y actitudes abiertas al diálogo, conducentes a la solución de los conflictos, de manera que no haya perdedores y que predomine el interés nacional.

De la misma manera, hemos observado con preocupación la presión que, algunos sectores de la Asamblea Nacional de Diputados, ejerce sobre la administración del Canal, con el objeto de garantizar aportes económicos más sustanciosos al Tesoro Nacional.

Esta presi√≥n, a nuestro juicio, podr√≠a inducir a la administraci√≥n a reducir costos en √°reas sensitivas de las operaciones; peligrosas para la seguridad y el mantenimiento de la v√≠a acu√°tica. El ICUP llama a la tolerancia, al sentido com√ļn, y solicita respeto a la autonom√≠a institucional. ¬°Qu√© prevalezca el inter√©s nacional! ¬°Qu√© la v√≠a proyecte una imagen internacional confiable y que siga funcionado a entera satisfacci√≥n de sus usuarios! Esa es la prioridad fundamental.

Sobre este tema, es importante recordar que uno de los objetivos del Título Constitucional sobre el Canal y su Ley Orgánica era y es garantizar la autonomía administrativa y financiera de la ACP, a fin de que no escatime recursos para la operación del Canal de manera continua, segura y eficiente.

Finalmente, frente a las serias acusaciones de corrupci√≥n imputadas a miembros de la junta directiva, el ICUP respetuosamente sugiere al se√Īor presidente de la rep√ļblica seleccionar personas m√°s representativas de la sociedad paname√Īa sin que medien amiguismos e intereses pol√≠ticos. Ser√≠a saludable para la instituci√≥n escoger directivos con una limpia trayectoria profesional y honestidad comprobada.

Es importante no manchar la imagen ni la reputaci√≥n del Canal de Panam√°. Es imprescindible elevar el discurso tanto de la administraci√≥n como de la dirigencia sindical, de los honorables diputados y de los medios de comunicaci√≥n. Todos los paname√Īos debemos obligarnos a garantizar que nuestro activo m√°s preciado y m√°s rentable siga siendo la mejor carta de presentaci√≥n ante el mundo.

Debemos recordar que las luchas generacionales que nos permitieron recuperar nuestra soberan√≠a y nuestro principal recurso, el Canal, nos mantiene bajo el escrutinio internacional y bajo la condici√≥n de que los paname√Īos garanticemos la v√≠a abierta de manera ininterrumpida, eficiente y segura. Estamos seguros en que el manejo profesional del Canal que ha prevalecido hasta ahora es y seguir√° siendo la mejor garant√≠a de sostenibilidad de los beneficios del Canal tanto para Panam√° como para el mundo.

Por todo lo anterior, el incidente de los remolcadores debe servir para extraer las lecciones habidas cuentas en superar los escollos y evitar calificativos que alimenten las mentes febriles de los guerreristas de los Estados Unidos de América. Tener muy presente que, en el siglo XIX, por un conflicto generado por la venta de un pedazo de sandía, al calificarlo como un motín, se nos obligó a pagar una cuantiosa suma de dinero. ¡En el Canal, son comprensibles las demoras!

Basta. Hagamos el alto. Abramos sensatamente el cauce del di√°logo fruct√≠fero, es lo que reclama la naci√≥n paname√Īa, la due√Īa √ļnica del Canal, y los usuarios.

 

Panam√°, 19 de abril de 2018


 

COMUNICADO AL PA√ćS

Felizmente en la historia republicana de Panam√°, hemos contado con presidentes y cancilleres que en sus momentos supieron apartarse de la manipulaci√≥n imperial y se resistieron a ser simples subordinados de la pol√≠tica exterior de los EUA. Ese orgulloso legado se viene sepultando por el actual gobierno de Panam√°. El presidente Varela y su canciller, la se√Īora de Saint Malo, no han dejado de seguir fielmente el guion dictado por el Departamento de Estado de EUA.

No hay tiempo para el asombro. Tampoco para el decoro. Sencillamente los gobernantes paname√Īos han renunciado a una l√≠nea de conducta digna e independiente. Lamentable el papel deplorable de la canciller, quien se neg√≥ a acatar la defensa constitucional de un empresario nacional, cuando sin pruebas, el gobierno del presidente Trump lo acus√≥, lo arruin√≥ e indujo a que otros cientos de paname√Īos fueran despojados de sus puestos de trabajo.

Tampoco se le reconoce como celosa observadora del derecho internacional. Se burla de caros principios que para nosotros los latinoamericanos, incluyendo a los paname√Īos, son vitales, como por ejemplo: la no injerencia de un Estado en los asuntos internos de otros y el respeto a la autodeterminaci√≥n.

Carente de una política que vele por nuestros intereses, seguimos incondicionalmente detrás del carro guerrerista estadounidense. Basta que el presidente Trump arquée la ceja derecha para que doblemos sumisamente la cerviz.

Por esa raz√≥n, no es de extra√Īar el alineamiento de Panam√° con los dictados de Washington. La canciller dice no reconocer el proceso electoral democr√°tico venezolano y copia fielmente la lista excluyente elaborada por el imperio y declara al presidente Maduro, peligroso para la banca paname√Īa.

Aunque falta poco para que finalice la indigna subordinaci√≥n diplom√°tica, nos preocupa, que de seguir con esa pr√°ctica nada evitar√≠a que ma√Īana nos sumemos a corretear diplom√°ticos rusos, como represalia o ejecuci√≥n de una sanci√≥n sin haberse aportado pruebas fehacientes, como lo hicieron en Panam√°, con el caso de la familia Waked. Tambi√©n podr√≠a ser que nos arrastren a su guerra comercial contra China.

Esa conducta no muestra ninguna reacci√≥n humanamente solidaria ni repudio por el asesinato a mansalva de ni√Īos, mujeres y hombres palestinos, por parte del ej√©rcito de ocupaci√≥n israel√≠ en la zona de Gaza, y mucho menos, hubo reacci√≥n al descarado fraude electoral en Honduras.

Por la importancia geo-estrat√©gica de Panam√°, m√°s que cualquier otro pa√≠s, tenemos que cuidar nuestros propios intereses y apartarnos de quienes nos quieran sumar a su pol√≠tica intervencionista y guerrerista, como lo pretende los EUA con la complicidad del actual gobierno paname√Īo.

 

 

Instituto del Canal y Estudios Internacionales- Universidad de Panam√°

Ciudad universitaria, 2 de abril de 2018


 

COMUNICADO AL PA√ćS

 

El Instituto del Canal de Panamá y Estudios Internacionales de la Universidad de Panamá (ICUP) exige mayor transparencia en el manejo de los acuerdos y compromisos adquiridos con otros países y organismos internacionales.

 

El ICUP de la Universidad de Panam√°, ha venido observando con preocupaci√≥n la forma en que el gobierno nacional ha iniciado conversaciones y llegado a acuerdos con pa√≠ses y organismos internacionales, en temas que son de car√°cter nacional y que pudieran comprometer tanto las finanzas p√ļblicas como a sectores importantes de nuestra econom√≠a.

De todos es conocido que el 12 de junio de 2017, el presidente de la Rep√ļblica de Panam√°, Juan Carlos Varela, anunci√≥ el inicio de relaciones diplom√°ticas con la Rep√ļblica Popular China y a su vez la ruptura con Taiw√°n. El hecho en s√≠ es importante y trascendental para nuestro pa√≠s dado que la Rep√ļblica Popular China ya es la primera econom√≠a mundial, y es el pa√≠s m√°s poblado del mundo, con m√°s de mil 300 millones de habitantes.

Paso seguido, el 17 de noviembre de 2017, el presidente Juan Carlos Varela y una misi√≥n conformada por ministros, funcionarios y empresarios, se trasladaron a la Rep√ļblica Popular China y firmaron 19 acuerdos pertinentes a temas econ√≥micos, comercio, turismo, marina mercante, infraestructura y cooperaci√≥n para el desarrollo.

Considerando que:

Panam√° es un pa√≠s cuya historia ha sido traumatizada por la voracidad de potencias extranjeras cuyos intereses han sido plasmados en tratados y convenios internacionales que casi nunca han representado el mejor inter√©s de los paname√Īos.

Recientemente los medios de comunicaci√≥n han publicado noticias referentes a estudios que ya se est√°n realizando conjuntamente con la Rep√ļblica Popular China con respecto a la factibilidad de un Tratado de Libre Comercio.

De igual manera, el presidente ha mencionado en reiteradas ocasiones que se está avanzando en los estudios de pre-factibilidad para la construcción de un ferrocarril entre las ciudades de Panamá y David.

Se ha firmado un Memor√°ndum de Entendimiento en el marco de la franja econ√≥mica de la ‚ÄúRuta de la Seda‚ÄĚ, iniciativa de la Rep√ļblica Popular China que conlleva el financiamiento y realizaci√≥n de obras en toda la mencionada ruta.

 

El ICUP hace los siguientes se√Īalamientos:

Primero, que Panamá luchó por más de un siglo por recuperar su plena soberanía y lograr el traspaso del Canal de Panamá y demás activos de la ruta interoceánica. Esto impone tener claros nuestros propios objetivos y la prudencia necesaria para no alimentar viejas prácticas intervencionistas.

Segundo, que, m√°s all√° de las luchas generacionales y la transferencia del Canal a manos paname√Īas, en el a√Īo 2006, los paname√Īos participamos en un refer√©ndum para aprobar la ampliaci√≥n del Canal y que como resultado de dicho refer√©ndum, reci√©n en 2016 inauguramos el canal ampliado; aunado a los cuestionamientos, el costo de esta obra est√° a√ļn por pagarse y los beneficios que se anticiparon est√°n por concretarse.

Tercero, que recientemente el gobierno nacional publicó la Estrategia Logística Nacional 2030, que fue presentada al Gabinete Logístico; en la que se priorizan muchos proyectos que realmente potenciarían a Panamá como Hub Logístico regional, y en la que, sin embargo, no se hace mención para nada del tren Panamá-David.

 

Exigimos

Que los resultados de los estudios de pre-factibilidad del tren Panam√° ‚Äď David, sean ampliamente presentados a la comunidad y debatidos para determinar si realmente la construcci√≥n de esta obra tiene pertinencia econ√≥mica-financiera y si justifica semejante endeudamiento.

Que, cualquier convenio o proyecto adicional, relativo a la ruta interoceánica de Panamá, y que represente financiamiento masivo, debe ser sometido igualmente a un referéndum nacional.

Finalmente

El ICUP de la Universidad de Panamá se une a las voces que claman por mayor transparencia en el manejo de estos acuerdos y reclamamos el más amplio debate en el que participen, además del gobierno, todos los gremios representativos y las universidades del país a fin de que todos estos temas sean estudiados bajo los más estrictos parámetros técnicos y profesionales.

El desarrollo económico y social del país requiere un manejo responsable en asuntos de trascendencia y que evidentemente no son temas de gobierno sino de Estado, especialmente ante un período pre-electoral en el que muchas de estas cuestiones pudieran manejarse politiqueramente en detrimento de los verdaderos intereses nacionales.

 

Panam√°, 24 de enero de 2018

 


 

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